Al retomar el trabajo de la fotógrafa estadounidense Francesca Woodman, el joven sello danés Martin Quad no busca el homenaje estético fácil. Su colección Woodman Pt. 2, presentada en la Berlin Fashion Week en forma de ópera, intenta algo más arriesgado: traducir en prendas una obra construida enteramente sobre la desaparición del cuerpo.
Francesca Woodman no es una referencia anodina que convocar en la moda. La fotógrafa estadounidense, fallecida a los 22 años en 1981, construyó en pocos años una obra obsesionada por la desaparición: autorretratos en los que su propio cuerpo se funde con las paredes, se duplica, se difumina, sale del encuadre en el mismo instante del disparo. Elegir esta obra como matriz de una colección expone a un riesgo evidente: el de reducir un trabajo de una gravedad poco común a un simple vocabulario estético, desenfoque artístico y claroscuro a modo de aval cultural. Es precisamente esta trampa la que Martin Quad, joven casa fundada en 2023 por el diseñador danés Martin Juncker, intenta evitar traduciendo las estrategias formales de Woodman —y no simplemente su atmósfera— en método de construcción de la prenda.
El principio rector de la colección cabe en una palabra: el espejo, pensado a la vez como imagen y como método. Las prendas se duplican, se desplazan, se invierten, se fragmentan mediante manipulaciones de la sastrería clásica. Una chaqueta puede así construirse para caer por encima de las caderas en lugar de a su altura natural; un pantalón o una falda se cortan anormalmente altos, bajo el pecho; sombreros de fieltro ocultan la mitad del rostro; capas translúcidas de organza de seda difuminan las siluetas. La distorsión nunca consiste en una abolición pura y simple de la prenda clásica: desplaza sus referencias, produciendo formas que siguen siendo reconocibles aunque parezcan escapar a su propia definición.
Esta colección no es la primera aparición de Woodman Pt. 2: constituye una reinterpretación de un desfile ya presentado en Milán en junio, en forma de coreografía operística original. Para Berlín, la casa eligió retrabajar la misma materia desde un ángulo nuevo, con una composición musical firmada por el propio diseñador en colaboración con la artista y compositora copenhaguense Soli City. La escenografía, confiada a Kristian Kirk (inter.agcy), y el estilismo, a cargo del berlinés Tim Heyduck, completan un dispositivo que reivindica explícitamente la performance y el teatro como territorios naturales de la marca, más que el simple desfile.





























Este enfoque se inscribe en una trayectoria coherente para Martin Quad, que ha construido su identidad sobre presentaciones pensadas como obras autónomas y no como simples escaparates comerciales: una ópera de autoría propia titulada Voici Venir Les Oiseaux!, una pieza sobre la mortalidad titulada In Loving Memory Of…, una producción de pantomima presentada en la Copenhagen Fashion Week con el apoyo de la Danish Arts Foundation. La prenda, en esta joven casa, parece siempre secundaria respecto al dispositivo narrativo global que la engloba: una jerarquía asumida, que plantea la cuestión de si la moda sigue siendo allí la finalidad o se convierte en el simple medio de un proyecto más amplio, entre performance e instalación.
Esta postura podría resultar tanto la mayor fortaleza de Martin Quad como su límite estructural. Al negarse a separar la prenda de su dispositivo de presentación, la marca corre el riesgo de que su trabajo no sobreviva a la experiencia en directo que lo sostiene: una fragilidad que, después de todo, no está tan lejos de la de las propias fotografías de Woodman, concebidas para capturar un instante que ya se estaba borrando.
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