Antes de ser asociada a sus encendedores y a sus instrumentos de escritura, la casa S.T. Dupont fue, desde 1872, el fabricante de baúles de los soberanos y de las personalidades influyentes de su época. Es esta parte más antigua de su historia la que la Maison decide reavivar con APEX, una colección de marroquinería que reinterpreta uno de sus motivos más emblemáticos.
El nombre ya expresa la ambición: apex, la punta, el apogeo. Con esta colección, S.T. Dupont traslada por primera vez al cuero y al volumen la célebre «pointe de feu», firma gráfica de la casa hasta ahora asociada más bien al metal y a la laca. Esculpida en relieve, se hace eco del saber hacer de orfebre que forjó la reputación de la Maison y da lugar a líneas geométricas, nítidas y arquitectónicas, en las antípodas de una marroquinería de oficina más convencional.
Concebida en la encrucijada entre el business y el lifestyle, APEX propone una visión contemporánea y funcional del accesorio de trabajo. Portadocumentos, maletines, mochilas y pequeña marroquinería componen un vestuario de aire preciso y afirmado. En su centro, el Mini Trunk ocupa un lugar particular: reinterpreta los maletines que Simon Tissot Dupont realizaba antaño para los hombres y mujeres de influencia de su tiempo, en una versión resueltamente actual.
Para encarnar este nuevo capítulo, S.T. Dupont ha elegido salir de los códigos esperados del traje y la corbata. La campaña protagoniza al artista y músico Pacôme Denim, lejos de las figuras habituales del mundo de la empresa. La elección no es anodina: traduce una idea precisa de lo que debe llegar a ser la relación con el trabajo para la generación a la que la Maison desea llegar, aquella para la que la oficina ya no es un espacio fijo, sino un lugar de creación, de ambición y de expresión personal.
Entre arquitectura, luz y movimiento, la campaña dibuja una silueta libre, en la que los códigos del vestuario profesional se reinventan sin renegar de sí mismos. Una manera de que S.T. Dupont afirme, con APEX, una visión del estilo más gráfica y más libre, que deberá en adelante coexistir con la herencia más discreta asociada a su nombre desde hace siglo y medio.
Queda por saber si esta marroquinería repensada sabrá convencer a una clientela que todavía asocia en gran medida la Maison al objeto de bolsillo más que al accesorio de trabajo de largo recorrido.


















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