Hublot y Jeff Koons, o el arte de disimular la complejidad

by PASCAL IAKOVOU
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El 9 de septiembre de 2026, en Nyon, Hublot anuncia una colaboración con Jeff Koons. Ningún reloj acompaña el anuncio: ni esfera, ni material, ni referencia. Lo que se da a ver, por el momento, reside únicamente en un discurso: el de una proximidad reivindicada entre una Manufactura relojera y uno de los artistas vivos más comentados del mundo.

Un encuentro fechado antes de ser elegido

Hublot sitúa el origen de esta proximidad en 1980, año que presenta como un punto de inflexión para ambas partes: aquel en que la Maison suiza trastoca los códigos establecidos de la relojería y aquel en que Jeff Koons inicia su redefinición del arte contemporáneo. Desde 2011, Hublot ha construido una práctica regular de colaboraciones con artistas de horizontes diversos —arquitectos, pintores, diseñadores, artistas urbanos y contemporáneos—, haciendo de cada asociación una declaración de identidad tanto como un objeto.

Esta anterioridad biográfica común sirve, en el comunicado, de justificación por sí sola: no es la notoriedad del artista lo que se destaca en primer lugar, sino la coincidencia de dos trayectorias que, el mismo año, eligieron romper con lo que las precedía. La Maison hace de ello un argumento de legitimidad, situando la asociación en el terreno de la historia compartida y no en el, más previsible, de la sola cotización del artista en el mercado del arte contemporáneo.

El principio Koons: la evidencia como fachada

La obra de Jeff Koons descansa desde hace más de cuarenta años en un principio constante: tomar formas cotidianas, inmediatamente reconocibles, y transformarlas en iconos mediante el trabajo de las proporciones, la excelencia artesanal y una atención extrema al menor detalle. Balloon Dog, Rabbit y Puppy son los ejemplos más citados. Lo que en estas piezas parece ligero y espontáneo es, en realidad, el resultado de una construcción de gran complejidad técnica: una tensión entre apariencia y fabricación que Hublot reivindica como punto en común con su propia práctica relojera.

«Hublot y yo siempre hemos compartido una misma fascinación por las ciencias de los materiales», declara Jeff Koons en el comunicado que anuncia la asociación. «Como artista, busco constantemente trascender un objeto o un material para que el espectador descubra en él un significado que supera con creces la suma de sus componentes. Hublot moviliza toda su experiencia en la creación de relojes excepcionales y se apoya también en las ciencias de los materiales para transformar el objeto en algo que reviste, para cada uno de nosotros, un significado más profundo.»

La sustancia antes que la imagen

Por parte de la Maison, Julien Tornare, CEO de Hublot, sitúa lo que está en juego en otro lugar que la sola notoriedad del artista: «Esta asociación refleja perfectamente la visión que anima hoy a Hublot: la sustancia ante todo. Compartimos con Jeff Koons lo que constituye la esencia misma de nuestra Maison: la tensión entre tradición y ruptura, mecánica y emoción, innovación y saber hacer.» La insistencia en la sustancia, repetida en ambas intervenciones, busca desplazar la lectura de esta colaboración: no una asociación de imágenes, sino una convergencia de métodos, entre un artista que disimula la complejidad de su gesto tras una forma lisa y una Manufactura que afirma hacer lo mismo con sus movimientos y sus materiales.

Julien Tornare añade que «tras la audacia se esconde una disciplina excepcional» y que «tras cada creación reside un dominio absoluto», fórmula que, retomada casi idéntica en la descripción del trabajo de Jeff Koons, confirma que el acercamiento se construye primero sobre un vocabulario común antes de apoyarse en un objeto compartido cualquiera.

Queda, no obstante, que este anuncio, por ahora, solo se apoya en palabras y en una fecha común. La cuestión que Hublot deja abierta es la de la traducción: saber si el reloj nacido de esta colaboración logrará encarnar la simetría proclamada entre ambos universos, o si el encuentro seguirá siendo, por un tiempo, un ejercicio de discurso antes que un objeto.

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