DKNY siempre ha construido su identidad sobre una ecuación sencilla: Nueva York como musa, la energía de la calle como gramática. Para su campaña de otoño de 2026, la marca confía este papel a dos rostros que se parecen sin copiarse — Iris Law y Amelia Gray, reunidas bajo la dirección creativa de Trey Laird y ante el objetivo de Mikael Jansson, en una puesta en escena concebida como un juego de espejos más que como un simple dúo de modelos.
El principio de la campaña reside en lo que el comunicado llama «dualidades»: las dos modelos se turnan para llevar las mismas prendas — un minivestido de rayas, un abrigo de pelo sintético con estampado animal — y demostrar que una misma prenda puede contar dos historias distintas según quién la vista. «Se trataba de una energía complementaria y de cómo podíamos encarnar distintas facetas de esa energía neoyorquina», resume Iris Law. Amelia Gray, en su segunda campaña para la marca, habla por su parte de «una doble expresión del estilo personal».
En lo que respecta a la ropa, la colección sigue fiel a los códigos de la casa: una paleta monocromática que hace un guiño al perfil urbano, chalecos y blazers estructurados que juegan con los códigos masculinos y femeninos, una cazadora bomber de cuero vegano sobre denim sin lavar. Los bolsos Rivington y Bryar, reconocibles por sus detalles de cinturón y bolsillo, completan siluetas pensadas para moverse más que para posar.
Lo que distingue esta campaña de un ejercicio de estilo puramente estético es cómo trata la ropa como un lenguaje común que admite variaciones, más que como un uniforme que reproducir. Dos personalidades, un guardarropa: la idea no es nueva en la historia de la publicidad de moda, pero aquí cobra una relevancia especial en un momento en que las marcas buscan demostrar, más que nunca, la versatilidad real de sus colecciones y no solo su fotogenia.
Disponible a partir del 1 de septiembre en DKNY.com y en una selección de distribuidores, la colección da continuidad a una marca que, desde 1989, nunca ha abandonado del todo la ciudad donde nació — aunque para ello tenga que reinventarla cada temporada a través de nuevos rostros, sin renunciar jamás a la actitud que la define desde sus orígenes.












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