La segunda secuencia de «A Journey in Craft» instala a Lee Jun-Ho en los talleres parisinos de Berluti. La película trata menos de un viaje que de un encargo: un traje y unos botines, seguidos del encuentro en la entrega.
De un país a otro
La primera secuencia de la serie llevaba al embajador de la Maison desde la Manifattura de Ferrara hasta los canales de Venecia. La segunda se vuelve hacia París y hacia los talleres a medida, donde Berluti hace coser las prendas y fabricar los zapatos. El servicio abarca de la cabeza a los pies y se reparte entre la rue Marbeuf y la rue de Sèvres. La Maison nació a finales del siglo XIX y ha pasado por cuatro generaciones de zapateros. Añadió la marroquinería en 2005 y un vestuario completo en 2011.
Tres episodios, tres momentos
El primer episodio se abre en el taller parisino. El segundo es el de la primera prueba: Lee Jun-Ho reencuentra talleres que ya conoce, pasa de la costura al calzado y asiste a la revisión de los bocetos, a la confirmación de las direcciones y a la prueba de la tela de ensayo. Según Berluti, una cámara gira lentamente alrededor de las escenas, como firma visual del regreso. El tercer episodio se abre con un paseo por París y continúa con la entrega del traje terminado y de los botines, seguida de una última prueba.
Lo que cambia el dispositivo
El resorte es simple: el embajador se convierte en cliente. Ya no ilustra un saber hacer, lo encarga, y la película toma del encargo sus etapas (boceto, acuerdo sobre la dirección, prueba, entrega). Los dos oficios, la sastrería y el calzado, se desarrollan en paralelo en el mismo episodio, y la Maison, zapatera ante todo, ve en ello una manera de mostrar que cada uno ilumina al otro.
Es el criterio de lectura adecuado. Una película sobre lo hecho a medida vale por la fidelidad de su relato a lo que es un encargo: varias citas, correcciones, una pieza que cambia entre dos pruebas. Tres episodios para tres tiempos de esa duración le dan forma. Los primeros planos iluminados sobre la materia, el pespunte y el acabado, anunciados para la entrega, deberán mostrar el trabajo de las manos más que su resultado.
Lo que conviene recordar
Un traje a medida se cuenta por sus regresos, y Berluti ha elegido filmarlo así. La serie estará lograda si el espectador sale del tercer episodio sabiendo qué se decidió en cada prueba, y no solo viendo el traje terminado.
















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