La colección HardWear, nacida de un diseño de 1962, acoge en octubre de 2026 turquesas y perlas Akoya. El punto de partida es un collar de archivo de lapislázuli y perlas, que llevó Bunny Mellon. Nueve modelos y un detalle de engaste que conviene mirar de cerca.
Para introducir el color en HardWear, Nathalie Verdeille, directora artística de joyería y de alta joyería, partió de una pieza del fondo de la Maison: un collar de lapislázuli y perlas que llevó Rachel Lambert «Bunny» Mellon. La Maison no fecha este collar ni nombra a su diseñador. De su propietaria retiene un enfoque estadounidense del estilo, hecho de soltura y discernimiento.
HardWear, según la Maison, se apoya en un diseño de 1962 y expresa la energía de Nueva York. Su vocabulario descansa en eslabones en forma de U de oro de 18 quilates y en perlas redondas. La turquesa y la perla Akoya se posan sobre esta gramática de curvas. Verdeille añade una segunda referencia, la de las paletas del Pop Art y, en particular, de Andy Warhol. En su comunicado, compara el conjunto con el puntillismo: cada piedra es un punto de color y de luz, y el efecto nace del movimiento.
Estas dos referencias tiran en sentidos contrarios: la discreción de Mellon por un lado y el color plano de Warhol por otro. El único lugar donde se encuentran de forma concreta es el engaste. Cada piedra se sujeta con una cúpula de oro en forma de pirámide. La Maison explica que este perfil puntiagudo responde a la geometría redondeada de las perlas y de los eslabones en U. Es una apuesta decidida, pues se disponen aristas en un diseño hecho de redondeces.
El collar convertible de 34 pulgadas, unos 86 centímetros, es la demostración más completa. Alterna turquesas y perlas Akoya, y sus dos cierres integrados permiten tres formas de llevarlo: como sautoir, a doble vuelta o como collar más corto combinado con una pulsera. Lo acompañan unos pendientes colgantes a juego. Otra parure coloca turquesas más grandes a intervalos regulares, y colgantes y pendientes más cotidianos retoman los mismos códigos. El conjunto reúne nueve modelos.
En cuanto a los materiales, la Maison indica que las turquesas proceden de Estados Unidos y México y se combinan una a una por su color. Precisa que las perlas Akoya proceden de Japón y de un abastecimiento sostenible, sin citar ninguna certificación.
Una cúpula piramidal debe sujetar la piedra sin apagar su color ni rigidizar un collar de 86 centímetros pensado para moverse. Eso solo puede comprobarse sobre la pieza, y este artículo se basa únicamente en la descripción de la Maison. Sobre el papel, la paleta no plantea dudas. El engaste es lo que habrá que ver en boutique, donde la colección se anuncia desde octubre, como en Tiffany.com.











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